Ser capaces

Nos encontramos en un momento de transición, no sería posible obviar la evidencia o al menos sería un cobarde acto de ingenuidad. En el mes de septiembre que cerramos hemos celebrado una fúnebre efeméride, cinco años han transcurrido desde que el hundimiento de Lehman Brother desato una crisis financiera contagiando a gran parte de las economías desarrolladas y cuyas consecuencias se han extralimitado más allá del ámbito económico para afectar de lleno a la concepción social de nuestro mundo.

El dogma “too big to fail” era desafiado; Obama y Sarkozy alzaban la voz con una proclama que sonaba ciertamente falsa en sus labios, era necesario refundar el capitalismo afirmaban. Poco ha quedado de esas fugaces intenciones, cinco años después nada ha cambiado, o mejor dicho nada ha cambiado en el signo en el que interactúan las correlaciones de poder.

Los poderes fácticos que desde el silencio y la oscuridad mueven los hilos de un mundo en manos de grandes corporaciones han visto incrementado su poder frente a una creciente merma en la capacidad de acción de la ciudadanía que se ve acorralada bajo los sacrificios impuestos por un macabro austericidio colectivo.

Los gobiernos democráticos han visto limitado su margen de actuación. Premisas repetidas y manidas ya conocidas para todos como “es europa”, “viene de arriba”, “no hay otra opción” se han vuelto habituales en el discurso de nuestros representantes, desde un modesto alcalde hasta dirigentes nacionales.

El aniversario de la caída de Lehman Brother no es el único hecho relevante que ha protagonizado este otoñal mes, si tuviésemos que poner el punto de vista en elemento relevante en la vieja Europa durante estas semanas, a nuestra mente vendría la victoria de Merkel.

Gran parte de la izquierda tenía puesta sus esperanzas en un hipotético eje socialdemócrata conformado por Francia y Alemania, quizás evocando con nostalgia a Mitterrand y Willy Brandt. (Aunque debemos recordar que esa evocación tiene más de bucólica que de fehaciente, el canciller alemán abandono sus responsabilidades en el 74 dejando paso al también social demócrata Schmidt que solo coincidirá con Mitterrand unos meses entre el 81 y el 82).

6a00d8341bfb1653ef017c378e0547970b-550wiHollande ha resultado ser un tanto descafeinado y Peer Steinbrück se quedó por el camino, un camino en el que a decir verdad pocos vislumbraban una victoriosa meta. Sea como fuese, Merkel ha revalidado su mandato en las urnas y la izquierda europea sigue mirando con cierto embobamiento al infinito sin saber muy bien por donde conducir.

El fracaso de Steinbrück traspasa las fronteras alemanas,  es el momento de plantearnos donde están puestas las miras de la social democracia europea y en general de la izquierda en el viejo continente. Es posible construir un nuevo puzle, aun con el hándicap alemán encima del tablero, nuestra propuesta programática en las elecciones europeas debe ser la primera pieza que debemos encajar correctamente. Sobre esta pieza debemos ser capaces de plantear una alternativa progresista, de izquierdas y ilusionadora capaz de esbozar una alternativa real y palpable.

Sin duda, el nuevo proyecto de la izquierda europea debe ser internacionalista por convicciones ideológicas y por necesidad, no es posible ganar la batalla frente a los neocons sin una unidad que aglutine las distintas sensibilidades de un proyecto progresista que traspasase las fronteras de los estados.

Debemos demostrarle a la ciudadanía la capacidad de cambiar la sociedad desde las urnas a través de la izquierda. Ahora más que nunca, las y los europeos no están esperando, están esperando que protagonicemos un nuevo tiempo donde capacidad de acción sea transferido desde los poderes fácticos a la calle, a las personas, a aquellos que protagonizamos cada día el presente de nuestros pueblos.

Si no somos capaces de dibujar esa alternativa esperanzadora ni somos capaces de plasmar en la realidad nuestros anhelos y deseos habremos errado una vez más y la oportunidad que se puede dibujar en la izquierda será consumida bajo una falsa alternancia donde las posiciones progresistas tendrán cada vez más complicado alcanzar las instituciones para desde ellas ejecutar ese esperado cambio.

Radiografía

A veces una imagen vale más que mil palabras, al leer hoy último Boletín del Banco de España he reafirmado mis palabras.

Entre los números indicadores que podemos encontrar habitualmente en la publicación sobresale por su relevancia los indicadores de demanda y actividad economía en el primer cuatrimestre.

Si los economistas fuesen médicos el diagnostico de la radiografía al paciente sería claro y contundente: el ritmo del deterioro de la economía española se acelera de forma alarmante.

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Fuentes: Comisión Europea, Instituto Nacional de Estadística, Departamento de Aduanas y Banco de España Link1 y Link2

Ocaso en las cajas de ahorro

Estos días un conocido diario nacional publica un minucioso análisis sobre el devenir de las cajas de ahorros en nuestro país. Si me hubiese parada a reflexionar sobre las mismas hace dos años hoy todo serian halagos.

Las cajas de ahorra suponían un claro ejemplo de economía social, una herramienta de financiación al servicio de la sociedad y de la generación de empleo, grandes corporaciones financieras en manos de la sociedad y cuyo beneficio estaba en su mayoría destinado a las obra sociales.

Quienes hemos tenido la oportunidad de conocer las obras sociales podemos dar fe de su importante contribución a la mejora de la calidad de vida de territorio donde ejercían su acción. Las fundaciones de las cajas de ahorro han jugado un papel estratégico en el desarrollo de la cultura ejerciendo como mecenas de artistas, eventos y espacios, junto con el fomento de la cultura la acción social ha jugado igualmente un papel estratégico.

La actividad de las fundaciones de las cajas de ahorro supone más del 40% del S70 (Sector Institucional macroeconómico de las Instituciones privadas sin fines de lucro) y han beneficiado directamente o indirectamente a 130 millones de personas.

Que una actividad como la financiera reporte tales beneficios a la sociedad es o era un paradigma, ¿alguien se imagina a los accionistas del BBVA o el Santander destinando sus cuantiosos beneficios en la construcción de una sociedad mejor? Viendo los antecedentes actuales, el interrogante puede producir o una sencilla sonrisa o algo de ira contenida dependiendo del talante del lector.

Las cajas de ahorro han ido desarrollando su labor a lo largo de los dos últimos siglos, la mayoría de las mismas acumulan una historia media que supera el siglo de longevidad. Han sido unos actores relevantes de nuestros pueblos y ciudades, en mi caso, nuestra caja Cajasol o sus predecesoras El Monte y la Caja San Fernando han jugado un papel determinante en la vida de Sevilla, siempre han estado presentes para apoyar a la ciudad y a sus habitantes.

Sin embargo, parece que aquellos loables objetivos que la inspiraron se cayeron al precipicio a lo largo de la burbuja inmobiliaria, por norma genera y generalizando se entregaron a la orgía del ladrillo, los beneficios a corto plazo y dejaron de lado la consolidación a largo plazo de un proyecto empresarial y social.

El resultado de tal desenfreno especulativo está reflejado en los balances de Cajasur, la CAM, la Caja Castilla La Mancha o como no en la joya de la corona, el emblema financiero de la derecha, su buque insignia, la creación de Rato, la funesta Bankia y su agujero capaz de tragarnos a todos como si de un verdadero agujero negro se tratase.

En estos 10 años, los responsables políticos de la cajas pueden colgarse una medalla muy pesada, han destruido la historia atesorada por estas cajas en los últimos 150 años, un instrumento de financiación al servicio de la sociedad convertido en el más ruinoso de los negocios, necesidades de financiación que pasarán factura a toda la ciudadanía, y una incipiente privatización de las mismas. La sociedad y sus intereses va pintar poco a partir de ahora en el devenir de las “cajas” que ya no son cajas, ahora son bancos en mano de sus accionistas y que ahora deben rendir cuentas a los mismos. Donde antes predominaban los beneficios sociales ahora solo hay margen para los beneficios económicos y los dividendos. Sirva como ejemplo nuestra caja, que ya ni es caja ni es nuestra, ahora forma parte de un conglomerado empresarial anclado en Cataluña y que puede darse con un canto en los dientes al no haber generado un nuevo agujero fiscal en las maltrechas cuentas públicas.

A todos los que han tenido que ver en esta “desevolución social” que hemos sufrido las gracias, sobre sus consciencias caerá.

Socialismo a la vanguardia

El mundo está cambiando, la evolución en el proyecto humano es una constante social, cuando hablamos de un proyecto político la transformación es requisito indispensable para la prosperidad del propio proyecto.

A medida que transcurren los años, la velocidad con la que evoluciona la sociedad se acelera, el gran reto de las Juventudes Socialistas consiste en no perderle el pulso a la ciudadanía joven.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” esta frase de Benedetti describe bien la evolución del proyecto socialista en España durante los últimos tres años. No hemos sido capaz de anteponernos a  las circunstancias y quizás nuestras prioridades no coincidieron plenamente con las que nuestros ciudadanos.

Podemos constatar que el alejamiento entre la ciudadanía y el proyecto del Partido Socialista se ha intensificado en aquellos segmentos de población más jóvenes, muchos de nuestros jóvenes han caído en el error en ver a la derecha como una posible solución a la actual crisis que el capitalismo desenfrenado ha generado, en otros casos han preferido confiar en otras opciones progresistas o nuevas formaciones políticas; el desánimo y la abstención han sido una tónica general entre la juventudes.

Sin miramos a nuestro alrededor podemos comprobar como los jóvenes han dejado de confiar en los políticos para buscar la solución a los graves problemas de la actual sociedad. Los jóvenes que en 2004 confiaron en masa en José Luis Rodriguez Zapatero para construir un nuevo esquema de valores en nuestro país han perdido la confianza en el proyecto socialista, si en el 2004 fuimos capaces de canalizar y solucionar los anhelos de la juventud hoy nos encontramos bastante alejados de los mismos.

Si somos capaces de rencontrarnos con los jóvenes podremos volver a situarnos a la vanguardia de nuestra sociedad porque la juventud es la brújula de la ciudanía. El Socialismos de la mano de los jóvenes sabrá descubrir donde va la presente sociedad y sobré todo seremos capaces desde el proyecto progresistas de trazar una hoja de ruta para dirigir a la sociedad hacía un escenario mas justo, libre y solidario.

Salgamos a la calle, escuchemos, debatamos, compartamos puntos de vista; es la hora de las ideas, es la hora de soñar la realidad del mañana.