Radiografía

A veces una imagen vale más que mil palabras, al leer hoy último Boletín del Banco de España he reafirmado mis palabras.

Entre los números indicadores que podemos encontrar habitualmente en la publicación sobresale por su relevancia los indicadores de demanda y actividad economía en el primer cuatrimestre.

Si los economistas fuesen médicos el diagnostico de la radiografía al paciente sería claro y contundente: el ritmo del deterioro de la economía española se acelera de forma alarmante.

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Fuentes: Comisión Europea, Instituto Nacional de Estadística, Departamento de Aduanas y Banco de España Link1 y Link2

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Ocaso en las cajas de ahorro

Estos días un conocido diario nacional publica un minucioso análisis sobre el devenir de las cajas de ahorros en nuestro país. Si me hubiese parada a reflexionar sobre las mismas hace dos años hoy todo serian halagos.

Las cajas de ahorra suponían un claro ejemplo de economía social, una herramienta de financiación al servicio de la sociedad y de la generación de empleo, grandes corporaciones financieras en manos de la sociedad y cuyo beneficio estaba en su mayoría destinado a las obra sociales.

Quienes hemos tenido la oportunidad de conocer las obras sociales podemos dar fe de su importante contribución a la mejora de la calidad de vida de territorio donde ejercían su acción. Las fundaciones de las cajas de ahorro han jugado un papel estratégico en el desarrollo de la cultura ejerciendo como mecenas de artistas, eventos y espacios, junto con el fomento de la cultura la acción social ha jugado igualmente un papel estratégico.

La actividad de las fundaciones de las cajas de ahorro supone más del 40% del S70 (Sector Institucional macroeconómico de las Instituciones privadas sin fines de lucro) y han beneficiado directamente o indirectamente a 130 millones de personas.

Que una actividad como la financiera reporte tales beneficios a la sociedad es o era un paradigma, ¿alguien se imagina a los accionistas del BBVA o el Santander destinando sus cuantiosos beneficios en la construcción de una sociedad mejor? Viendo los antecedentes actuales, el interrogante puede producir o una sencilla sonrisa o algo de ira contenida dependiendo del talante del lector.

Las cajas de ahorro han ido desarrollando su labor a lo largo de los dos últimos siglos, la mayoría de las mismas acumulan una historia media que supera el siglo de longevidad. Han sido unos actores relevantes de nuestros pueblos y ciudades, en mi caso, nuestra caja Cajasol o sus predecesoras El Monte y la Caja San Fernando han jugado un papel determinante en la vida de Sevilla, siempre han estado presentes para apoyar a la ciudad y a sus habitantes.

Sin embargo, parece que aquellos loables objetivos que la inspiraron se cayeron al precipicio a lo largo de la burbuja inmobiliaria, por norma genera y generalizando se entregaron a la orgía del ladrillo, los beneficios a corto plazo y dejaron de lado la consolidación a largo plazo de un proyecto empresarial y social.

El resultado de tal desenfreno especulativo está reflejado en los balances de Cajasur, la CAM, la Caja Castilla La Mancha o como no en la joya de la corona, el emblema financiero de la derecha, su buque insignia, la creación de Rato, la funesta Bankia y su agujero capaz de tragarnos a todos como si de un verdadero agujero negro se tratase.

En estos 10 años, los responsables políticos de la cajas pueden colgarse una medalla muy pesada, han destruido la historia atesorada por estas cajas en los últimos 150 años, un instrumento de financiación al servicio de la sociedad convertido en el más ruinoso de los negocios, necesidades de financiación que pasarán factura a toda la ciudadanía, y una incipiente privatización de las mismas. La sociedad y sus intereses va pintar poco a partir de ahora en el devenir de las “cajas” que ya no son cajas, ahora son bancos en mano de sus accionistas y que ahora deben rendir cuentas a los mismos. Donde antes predominaban los beneficios sociales ahora solo hay margen para los beneficios económicos y los dividendos. Sirva como ejemplo nuestra caja, que ya ni es caja ni es nuestra, ahora forma parte de un conglomerado empresarial anclado en Cataluña y que puede darse con un canto en los dientes al no haber generado un nuevo agujero fiscal en las maltrechas cuentas públicas.

A todos los que han tenido que ver en esta “desevolución social” que hemos sufrido las gracias, sobre sus consciencias caerá.